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lunes, 27 de febrero de 2017

Cabreómetro


La gente anda cabreada, es un hecho. Con o sin razón. Más en las grandes ciudades que en los pueblos. Más los políticos que los ciudadanos que trabajan. Más los discriminados que los discriminantes. 

Yo me pregunté una tarde que me preguntaba cosas: “¿Cómo se podría medir el grado de cabreo de las personas?”. Y se me ocurrió diseñar el “cabreómetro”, cuyo esquema figura ahí arriba. Su fundamento se basa en el hecho de que, a mayor cabreo, mayor es el fruncimiento del entrecejo, de manera que el susodicho entrecejo se junta y apretuja a medida que el nivel cabreístico aumenta. A mayor ajuntamiento entrecejero, mayor cabreo. 

En esencia, el cabreómetro (Cabreating System) consiste en una perilla de caucho (semejante a la famosa lavativa) rellena de un líquido rojo, y una escala numerada. La perilla se introduce entre las cejas del individuo cabreado. La mayor o menor distancia entre las mencionadas cejas presionará más o menos la perilla y ascenderá en consecuencia más o menos el líquido por la columna, de modo y manera que se podrá leer, en la escala numerada lateral, el grado de cabreo del personaje en una gradación que abarca desde 0 (cabreo leve) hasta 100 (cabreo profundo, irritación)

Ya solo me queda estudiar para qué puede servir este fildurcio medidor de cabreos. Pero hay tal cantidad de cosas que no sirven para nada (la clase política, sin ir más lejos) que este aparato no desentonaría entre tanto cacharro inútil e ineficaz.

lunes, 31 de octubre de 2016

Escalera portátil para ciáticos

Hace unas semanas quise coger las brevas de la higuera de mi huerta. Arrimé la escalera portátil, comencé a subir ágilmente, jop, jop, y a la altura del cuarto peldaño sentí un clujío en la espalda, un esclate que me hizo dar un alarido, y me quedé esfaratao, en forma de cuatro, sin poder tirar ni parriba ni pabajo. La puñetera ciática otra vez… Tuvieron que venir las vecinas a bajarme de allí, y mientras lo hacían tuve que soportar regañinas, cachondeos y contínuos “cómo se te ocurre a tus años”. Mi dignidad quedó dañada. 

Para evitar que ocurra en futuras ocasiones, he diseñado lo que llamo “escalera portátil para ciáticos”. En esencia consiste en una escalera portátil clásica, a la que he adosado un cómodo sillón elevable que se desliza a lo largo de uno de los largueros de la escalera. “¿Y cómo se desliza?”, preguntarán los más osados. Es sencillo (ver esquema). Uno de los largueros de la escalera es hueco y lleva en su interior una cremallera, en la que se engrana el “pinganillo de transmisión”. Este a su vez está soldado a un rodillo que se mueve girando un manubrio. El conjunto está alojado en la base del asiento del sillón. Para subir y bajar, el ciático no tiene más que sentarse en el sillón, agarrar el manubrio y girarlo a izquierdas (subir) o derechas (bajar). Ya no habrá breva que se me resista ni vecina que me recrimine. Ahora estoy trabajando en un modelo de dos plazas.

miércoles, 23 de marzo de 2016

El semanasantáforo

Inspirado en el hortera-absurdo-acomplejado-vergonzoso "semáforo paritario" propuesto por el equipo municipal de la ciudad de Valencia, he diseñado este modelo de semáforo que complementa el "semaforortera" valenciano, añadiéndole un nuevo elemento para que lo instalen si eso las ciudades que tengan procesiones durante esta Semana Santa. Lo denomino "semanasantáforo". Mi intención es que no solo no se discrimine a las mujeres, sino tampoco a los nazarenos. Ahora estoy trabajando en otros modelos semaforiles para que tampoco se sientan discriminados los gays, lesbianas, ancianitos, ancianitas, disminuídos físicos, niños, niñas y paseadores y paseadoras de perros y perras.

lunes, 2 de marzo de 2015

Smartbólig

El smartbólig (o bolígrafo inteligente) es un bolígrafo normal, con aspecto normal, de color normal. Hasta aquí, nada especial. Lo que lo diferencia del resto de bolígrafos tradicionales es la tinta que contiene. En el smartbólig la tinta viene preparada en forma de estructura literaria (no voy a entrar ahora en detalles de cómo se empaquetan, comprimen y apilan los nódulos de tinta, aún no he patentado el sistema), de modo que, al colocarlo sobre un papel, fluye escribiendo un relato breve. Inigualable para escritores sin inspiración. Ya lo tengo a la venta y quedan pocas unidades. ¡QUE SE AGOTA, OIGAA, QUE SE AGOTAAA!

lunes, 16 de febrero de 2015

Tuerca externa


Las tuercas tradicionales presentan lisos los seis lados laterales del prisma hexagonal que les da forma. En el interior, atravesándolas, existe un orificio lleno de estrías para el giramiento tornillero. Y de esta interiorización de las estrías procede uno de los mayores inconvenientes de estas tuercas: cuando por un descuido se nos cae algún elemento viscoso dentro del orificio (crema pastelera, papilla del abuelo, mayonesa, cagadilla del perrito, etc.) resulta muy difícil extraerlo totalmente, por mucho que giremos el papel limpiador por el interior del bujero. Siempre quedarán recovecos con residuos inextraíbles que dificultarán nuestros intentos de roscamiento de tornillos, con el cabreo añadido que ello conlleva.

La tuerca externa que he diseñado palía totalmente el mencionado inconveniente. Consiste simplemente en invertir los relieves, así de fácil. El orificio interno es liso, no estriado, de fácil limpieza por lo tanto, mientras que las estrías aparecen en los lados externos del prisma. De esta manera cualquier partícula, mota, resto depositados sobre las estrías podrán ser detectados y eliminados sin mayor problema, evitándonos cabreos y giramientos dificultosos.

lunes, 28 de enero de 2013

Canalillo para paraguas con desagüe

¿A quién no se le han mojado los pies o las perneras de los pantalones los días de lluvia, incluso si lleva paraguas? ¿Hein? Vuestro silencio es la mejor respuesta: a nadie. Por eso he inventado lo que denomino "canalillo para paraguas con desagüe". Consiste en un canalillo circular hecho con pvc o material similar que se adapta a la zona inferior de la tela del paraguas. Así de sencillo. El agua que cae sobre la lona se recoge en dicho canalillo y se evacúa por un tubo de desagüe del mismo material situado en la parte posterior o trasera de nuestra marcha. Se evita de este modo el incómodo goteo de lluvia desde el borde y extremos de las varillas del paraguas que acaba empapando nuetros pinreles, pantalones o faldas largas. En el dibujo se señalan las partes más significativas del artilugio. A, canalillo; B, desagüe; C, lluvia sobre lona; D, señor seco. 

lunes, 19 de diciembre de 2011

El ecogrifo


En estos tiempos de crisis hay que ahorrar como sea. Para contribuir a ese ahorro y que no se me cabree la merkel, he diseñado el “ecogrifo” o “grifo económico”. 

Su aspecto no difiere mucho del grifo tradicional: tiene su rosca para conectarlo a la red de cañerías y su llave para regular la salida del agua. La diferencia estriba en que mi “ecogrifo” no dispone de agujero de salida del agua. De este modo, por mucho que abramos la llave, el consumo de agua será cero, para indignación del Canal de Isabel II u otra compañía cualquiera, que nos cobran lo que les da la gana. Importante: la sensación de ahorro es mayor cuanto más se abra la llave, por eso se recomienda abrirla a tope. 

Lo vendo con libro de instrucciones en varios idiomas y, ¡si se lleva dos, le hago una rebaja del 40% en el segundo, oigaaaa!  

Me pienso forrar.

Nota: el ensanchamiento para evitar golpes de ariete ("AGAS" o "Anti Golpes de Ariete System") no sería en realidad necesario, como podría ratificar cualquier ingeniero hidráulico avezado. Lo he diseñado así para subir unos eurillos el precio final del engendro, no es lo mismo vender un "ecogrifo", a secas que un "ecogrifo con AGAS incorporado". El marketing es el marketing, y la pela, la pela.

lunes, 31 de octubre de 2011

Carretilla autotransportante


Es como una carretilla convencional a la que he añadido una especie de asiento para que sobre él reposen nuestras nalgas, haciendo así más cómodo el transporte (no se ve el asiento en el dibujo, puede ser un simple sillín de bicicleta). El funcionamiento es sencillo: se comienza empujando la carretilla por el método tradicional, y cuando empieza a moverse por el impulso de los brazos, ¡hop!, se da un salto hacia adelante y se sienta uno en el referido sillín. La carretilla nos dirige así cómodamente hacia el lugar donde esté situado el tajo.

jueves, 27 de enero de 2011

Comedero para aves

Este comedero para aves que traigo hoy a mi bricolaje loco lo he plagiado descaradamente. Su creadora es Françoise, forera de Infojardín; ahí podéis encontrar una foto real del artefacto (subforo de Aves). Me parece genial como invento, artilugio o engendro, aunque -según dice su inventora- no se ha acercado por allí ningún bicho alado. No me extraña; dudo de que, si yo fuera gorrión, me aproximase a esa “cosa”. De entrada asusta. Consiste en lo siguiente: A. Botella de plástico, de esas de agua de litro y medio. B. Cuchara, a ser posible de madera (por eso de la estética y del medio ambiente), incrustada en el plástico de A a través de unos agujeritos, y por cuyo mango se supone que tienen que bajar los alimentos situados en A, como si fuesen bolas del sorteo de la lotería de Navidad. C. Palillo de dientes (sí, palillo de dientes, palabra) D. Cacho de manzana pinchado en C. E. Adorno (insisto, adorno) a modo de faldoncillo, hecho no se sabe muy bien de qué material ni con qué finalidad. F. Tapón de A. G. Alambre o alambrillo para unir A y H. H. Rama de la que se cuelga el engendro. I. Hoja de la H a la que se cuelga A. J. Pajarillo huyendo despavorido al ver la “cosa”. K. Comida introducida en A para que vaya cayendo hasta B. Puede estar constituída por: migas de pan de especias, posos de descafeinado del desayuno, restos de tortilla, cacahuetes que sobran del picoteo, etc. El funcionamiento es sencillo: se prepara el artilugio, se rellena de comida, se cuelga de la rama, la comida cae a las cucharas... y a esperar a que se acerquen los pajarillos mientras se los observa detrás de los visillos de la cocina para sacarles fotos que encima salen desenfocadas. Como comedero de aves, no sé yo...; pero como candidato al premio Antinobel de Física de este año, este artilugio tiene un accésit asegurado, Françoise. Yo que tú lo patentaba.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Escalera de mano con plataforma superior


¿Os habéis fijado en lo incómodo que resulta cambiar la bombilla de la lámpara del techo usando la tradicional escalera de mano? Incómodo y peligroso, permanecer de pie en el último peldaño con los brazos levantados puede hacernos perder el equilibrio y caer al suelo con estrépito, con las molestias y desmoralización que ello ocasiona en el vecino de abajo. Con mi escalera de mano con plataforma superior se solventa esa incomodidad y peligrosidad. En la amplia plataforma hay espacio suficiente para que podamos movernos sin problemas, incluso enroscar la bombilla bailando seguros al ritmo de la música que queramos poner en el loro ¡yeah!

lunes, 21 de junio de 2010

Destornillador blando


El destornillador blando está pensado para atornillar o desatornillar esos tornillos malditos situados en lugares casi inaccesibles, en rincones imposibles, tan frecuentes a la hora de montar o desmontar muebles y que tantos cabreos nos procuran.

Como casi todo el mundo sabe, un destornillador clásico consta de tres partes: el mango, el vástago y la punta (o puntilla). El mango es la parte superior de madera o de plástico, donde aplicamos la mano o los dedos para atornillar o desatornillar según giremos la susodicha mano o dedos a diestra o a siniestra. El vástago, según la definición de la RAE es la “pieza en forma de varilla que sirve para articular o sostener otras piezas”. En nuestro caso el vástago articula o sostiene mango y punta (o puntilla). Y la punta (o puntilla) es el artilugio metálico aplanado, a veces imantado, que se inmiscuye en la ranura del tornillo para proceder a su atornillamiento o desatornillamiento.

En esencia, el destornillador blando es como un destornillador clásico en el que he sustituído el vástago por un muelle. Así de fácil. Así de práctico. Su manejo es sencillo (viene con libro de instrucciones) Basta buscar el tornillo maldito e introducir en su ranura la punta (o puntilla) de nuestro destornillador blando y proceder a su desatornillamiento desde una postura cómoda debido a la flexibilidad del vástago.

domingo, 25 de abril de 2010

El martillo para zurdos


Los zurdos son los grandes olvidados por la bricolajemanía. Si yo fuera zurdo organizaría una manifestación mundial de zurdos para exigir herramientas adecuadas a nuestra zurdez. Pero no soy zurdo. En cualquier caso, he ideado este martillo para zurdos que puede paliar los inconvenientes que encuentran aquéllos a la hora de clavar un clavo o púa (en panocho).

En esencia es un martillo casi igual que el martillo tradicional o martillo para diestros del que sólo se diferencia en que la cabeza de hierro superior del martillo para zurdos tiene la parte amartilladora o “A” a la izquierda y la parte desclavadora o “B” a la derecha. En el martillo tradicional, “A” está situada a la derecha y “B” a la izquierda.

De nada, zurdos.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Carretilla de ida y vuelta


La carretilla se suele llevar llena de cosas a la ida, cuando vamos desde el punto A (o punto de partida) hasta el punto B (o punto de llegada), y vacía de cosas, o vacía sin más, a la vuelta, cuando hacemos el recorrido desde B hasta A. A menudo, dar un giro de 180 grados a la carretilla en B después de descargarla de las cosas que llevamos desde A resulta tedioso y molesto. Con la carretilla de ida y vuelta (nombre comercial, carrivú) se obvian estos inconvenientes: para volver desde B hasta A basta simplemente con cambiarnos de lado en B y empujar hacia A, sin hacer maniobras peligrosas que podrían dañar la integridad o la moral de los circundantes.

(Mejoras que se me ocurren a bote pronto: carretilla con luz delantera y trasera y/o con tapón en el fondo para vaciarla al llegar a B sin necesidad de volcarla hacia un lado)

lunes, 22 de febrero de 2010

Correíllas para huevos

A mí me ha pasado muchas veces: estoy en la cocina, saco un huevo de la nevera, lo coloco sobre la encimera, echo aceite en la sartén, enciendo el gas, pongo la sartén sobre el gas, agarro un plato con la mano izquierda y un tenedor con la derecha para batir el huevo, y en ese momento... el huevo empieza a moverse sobre la encimera, animado por no sé qué fuerzas interiores, gira sobre sí mismo y ¡plaf! se escoña contra el suelo mientras yo observo la escena con cara de gilipollas sin poder intervenir al estar ocupadas mis dos manos.

Por eso he diseñado lo que denomino “correíllas para huevos” o "correhuevillas":


Las correhuevillas no son más que dos correas (por huevo) que hay que ceñir adecuadamente al huevo al sacarlo de la nevera. Van provistas de unos apéndices de silicona con forma de pata de insecto o “podos” que impiden que el huevo gire sobre sí mismo en la encimera y se esclafe contra el suelo mientras hacemos otras labores. Los “podos” pueden ir coloreados de diferentes colores para hacer más atractivo el invento. ¡Ojo! hay que acordarse de quitar las correíllas al huevo antes de cascarlo y echarlo a la sartén.


viernes, 29 de enero de 2010

Martillo para techos


Clavar un clavo en el techo con un martillo tradicional resulta incómodo y peligroso para nuestros nudillos, que siempre acaban raspados. Además, el martillo se nos puede escapar y percutirnos en la cabeza, con los daños colaterales que ello conlleva, aparte del pitorreo de los eventuales observadores. Con el martillo para techos se solventan estos inconvenientes al estar dirigida hacia arriba la cabeza o mandublio y por la forma ergonómica del mango o cirpodio

lunes, 11 de enero de 2010

Tornillo doble o "bitornillo"


He montado numerosos muebles de Ikea para mi casita caravaqueña. Generalmente te cabrea bastante hacerlo, entre otras cosas porque en el paquetito de herramientas y cachivaches varios para el montaje hay un sinfín de tuercas, tuerquecillas, arandelas, arandelillas, cosas, cosillas, fildurcios, etc. que hay que colocar en sus sitios específicos, y tornillos, muchísimos tornillos. Montando mi última librería modelo Billy se me ocurrió que el bitornillo o tornillo doble reduciría drásticamente el tiempo de montaje de cualquier mueble de Ikea o de cualquier otra cosa que requiera tornillos en su montaje. El bitornillo tiene dos puntas y una sola cabeza, lo que permite atornillar dos tornillos simultáneamente y reducir así a la mitad el tiempo de atornillamiento.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Clavo para esquinas

Inicio un nuevo roalico al que he llamado bricolaje loco. El él voy a ir reuniendo unos dibujos de piezas, elementos, adminículos o cosas que pienso que podrían ser muy útiles, en determinados casos, para el bricolajeador. Quizás algún día los patente, pero ahora me da pereza.

Empiezo por el “clavo para esquinas”

¿Quién no ha sufrido al tratar de unir dos listones de madera en esquina recurriendo al clavo tradicional? La punta del clavo casi siempre acaba saliendo por un lado de la madera, lo cual cabrea bastante. Creo que mi clavo para esquinas resolvería de una vez el problema, de forma práctica y sencilla, debido a su forma en ángulo de 90 grados que se adapta perfectamente a la esquina de cualquier marco de madera.