jueves, 19 de agosto de 2010

El relevo


Míralos. Míralos cómo se acercan. Caminando tranquilos, en línea, balanceando con chulería los brazos, con una sonrisa estúpida dibujada en sus rostros impersonales y el hilillo de la insaciabilidad colgando de sus colmillos afilados. Portando en la mano gruesas carteras de color negro llenas de promesas que no piensan cumplir. Gordos. Sebosos. Pensando ya en el reparto de puestos, de prebendas, de coches oficiales, de sillones que pegarse al culo, éste pa mí, ése pa ti. Ya corrompidos unos, otros por corromper a gusto, dame. Ya llegan, chaqueta oscura modelo cuervo incapaz de ocultar sus prominentes barrigas, corbata de colores manchada con la grasaza de la última comilona, zapatos impolutos de charol que no saben lo que es andar un camino polvoriento ni quieren saberlo.

Al verlos, mi hijo, asustado, me pregunta:

- Padre, ésos... ¿quiénes son? -

- No te asustes, hijo - le contesto - Son... los que vienen a relevar a los otros... -

lunes, 19 de julio de 2010

El uno y el tres


El uno y el tres se encontraron en la página 13 de la novela que yo estaba leyendo. El soberbio uno miró al tres con la petulancia y arrogancia que lo caracterizan y le dijo:

- Joer, tres, mala pareja hacemos, sigues tan tú como siempre, pareces una simetría fallida, un ocho fracasado al que le faltase la mitad de la izquierda -

Y el humilde tres le contestó con su voz dulce y calmada:

- Sí -

(Y pensó: “la página trece sólo dura una página”)

(Foto: la página trece de la novela “Contra el viento” de Ángeles Caso)

domingo, 11 de julio de 2010

El eclipse eclipsado.


Hoy es la noche anterior, la del 10 de julio de 2010.

Estoy sentado en el porche serrano, solo, leyendo. Mi pie desnudo señala hacia el cielo oscuro con ese dedo gordo morcillón que yo nunca hubiera elegido. En el poste cuelga el termómetro de máxima y mínima, más relajado a esta hora de ladridos de perros. Las máximas de las cigarras en las carrascas y las mínimas de los sapos parteros en la lagunilla del prado de ahí al lado.

Mañana, cuando salga en el blog este texto programado para las 20h 17min del día 11 de julio de 2010 (hoy todo se programa, pobre caos), empezará un eclipse total de sol del que nadie habla, casi nunca se habla de los eclipses totales de sol o de luna, desde que no existe dios ya nadie mira al cielo, salvo algunos dedos gordos de pies desnudos. Quizás se hable algo en el sur de Chile y Argentina, países que tienen la exclusiva de este acontecimiento que a mí siempre me impresiona.

Mañana, cuando salga en el blog este texto programado para las 20h 17min del día 11 de julio de 2010, faltarán 13 minutos para que empiece la final del campeonato del mundo de fútbol y millones de ojos estarán embobados mirando las pantallas de millones de televisores. Arriba, el sol se empeñará en mostrarnos su espectáculo de prestidigitación, ahora estoy, ahora me voy, que no volverá a ofrecernos hasta el 13 de noviembre de 2012, día de san diego, por cierto. Sin apenas público, sin aplausos, sin ohes de admiración, la gente anda en otros menesteres, en otros ohes.

Dentro de cincuenta años nadie hablará del eclipse con menos espectadores de la historia mundial de los eclipses. Sólo se recordará el gol que el jugador X marcó en la final del campeonato del mundo y que valió el campeonato.

Al menos, deseo que ese X sea español.

(Foto: pie con dedo mirando, termómetro y cielo negro)

lunes, 28 de junio de 2010

Cuando yo sea mayrena

Sólo es eterno lo mineral y tú eres mineral, mayrena, gruta y cal. Y romero, tomillo, carrasca, lentisco. No creo en promesas de cielos, no los necesito, para ser eterno basta que mis cenizas minerales reposen en cualquier ladera soleada de mayrena. Como ésta:


Cuando yo sea mayrena,
una gota de lluvia me arrastrará hasta el vientre de mi cueva.
Y allí seré burbuja, piedra caliza, columna,
... silencio.

Cuando yo sea mayrena,
la brisa me empujará hasta el cauce de la rambla.
Y allí seré agua, huella de zorro
en el barro, cagarruta de gineta,
juma, reguera.

Cuando yo sea mayrena,
al romper el nubazo arribotas entre zumbíos y esclates
me mezclaré con la tierra.
Y seré raíz de sabina, de coscoja, de baladre.

Seré tronco, nido y semilla
que un gafarrón en su pico llevará al noroeste.
Y en tu tierra seré tierra, oliva en tu olivera, flor blanca en tu lirio azul,
grama en tu alcorque, higuera.

Y nunca sabrás que ese brote que ha nacido del rocío
fue contigo rambla, cueva, refugio,
sendero, niebla, caricia,
... y fuego.

(Foto: el pino triple, guía de la cueva)

lunes, 21 de junio de 2010

Destornillador blando


El destornillador blando está pensado para atornillar o desatornillar esos tornillos malditos situados en lugares casi inaccesibles, en rincones imposibles, tan frecuentes a la hora de montar o desmontar muebles y que tantos cabreos nos procuran.

Como casi todo el mundo sabe, un destornillador clásico consta de tres partes: el mango, el vástago y la punta (o puntilla). El mango es la parte superior de madera o de plástico, donde aplicamos la mano o los dedos para atornillar o desatornillar según giremos la susodicha mano o dedos a diestra o a siniestra. El vástago, según la definición de la RAE es la “pieza en forma de varilla que sirve para articular o sostener otras piezas”. En nuestro caso el vástago articula o sostiene mango y punta (o puntilla). Y la punta (o puntilla) es el artilugio metálico aplanado, a veces imantado, que se inmiscuye en la ranura del tornillo para proceder a su atornillamiento o desatornillamiento.

En esencia, el destornillador blando es como un destornillador clásico en el que he sustituído el vástago por un muelle. Así de fácil. Así de práctico. Su manejo es sencillo (viene con libro de instrucciones) Basta buscar el tornillo maldito e introducir en su ranura la punta (o puntilla) de nuestro destornillador blando y proceder a su desatornillamiento desde una postura cómoda debido a la flexibilidad del vástago.

martes, 15 de junio de 2010

Reloj de arena


Sólo soy el espacio de un segundo en la esfera incierta de tu vida, un breve tic tac aguardando el paso de la manecilla de tu reloj sobre mi cuerpo para compartir al menos ese mínimo sorbo, esa efímera caricia, antes de que desaparezcas una vez más rumbo a otros intervalos diferentes, incapaces mis manos de detener ese instante, de romper tu engranaje para que tu tiempo no sea futuro ni pasado, sólo presente compartido.

Soy un grano despistado en tu reloj de arena que sólo adquiere importancia durante el escaso segundo que tarda en resbalar por la piel de tu cintura, cristal que intenta agarrar en inútil esfuerzo antes de precipitarse hacia las tinieblas de tu indiferencia, entre otros granos iguales, anónimo, sin voluntad.

Y aquí sigo, en silencio, esperando el apresurado regreso de tu aguja caprichosa o el volteo de tu reloj de arena

miércoles, 9 de junio de 2010

Manchas


Manchas. Manchas de color naranja, o de color claro, no sé, las veo a veces entre la grama de la orilla, entre el follaje de los quejigos, sobre la roca de granito. Naranja sobre verde, o sobre feldespato, ilusión sobre realidad, luz sobre sombra, imaginación. Están ahí, cuando están, son pocas, no creas, pero destacan como caritas que me guiñan un ojo. A menudo es una sola, como antes de ayer, delgada, sin rostro definido, parece caída de un punto de interrogación que anda volando por ahí arriba, a la derecha quizás. Y no me agacho a cogerlas, ése es mi defecto, las manchas naranjas hay que agacharse a cogerlas porque si no, cuando vuelves a hacer el camino al día siguiente con el ánimo de encontrarlas, ya no están. Ni siquiera su reflejo. Ni su sombra, las manchas naranjas no tienen sombra (creo). O no la dejan, las sombras se las suele llevar el diablo como se lleva de los espejos rotos los restos de las imágenes simétricas. Busco con desesperación la mancha, tu mancha de hace dos días, cavo, cavo, cavo la tierra muy profundo con mi viejo azadón hasta alcanzar el horizonte C, sin hallar ni rastro de ella, las manchas naranjas tampoco tienen raíces, sólo sonrisas de color. Y entonces es cuanto agarro mi móvil y marco un número que no conozco...

(Foto: liquen sobre roca y sombra, algún lugar de una sierra burgalesa)

jueves, 3 de junio de 2010

Historia inempezada


Se sentó en la butaca frente al escritorio con un bote de cerveza mahou en la mano, tomó una hoja de papel en blanco, la colocó frente a él, quitó el capuchón de la vieja pluma estilográfica gris que alguien le había regalado y se dispuso a escribir sus memorias.

- Lo primero - pensó - es buscar una buena primera frase, ésa es la clave de toda narración -

“El día que nací hacía sol, era temprano y mi madre tenía frío” (Demasiado climatológico, tengo que buscar algo más impactante, algo que enganche realmente). “La primavera estaba a punto de llegar y los vencejos volaban a ras del suelo gritando alegres como para saludar mi llegada al mundo” (Puf, pelín cursi y autocomplaciente, aparte de que yo no sé si los vencejos gritan, trinan o qué). “No lo recuerdo exactamente, pero me parece que lo primero que apareció de mí fue la nariz, luego los ojos, y la boca con un grito ¡mamá!” (Tampoco me vale, poco creíble y demasiado banal para unas memorias que se suponen serias)

..........

Y ahí sigue inmóvil cuarenta años después, sentado en el mismo sofá frente a la misma hoja inmaculada, con el mismo bote de mahou lleno de telarañas en la mano, mirando como un pasmarote la misma pluma gris de tinta reseca, buscando una buena frase de inicio que no aparece y esperando que ocurra algo en su vida gris para plasmarlo en su historia inempezada.

(Foto: pluma gris y papel en blanco)

jueves, 27 de mayo de 2010

Bla, bla, bla...


El Ibex selectivo quiebra la bolsa a inversores del sector financiero, a pesar de la suspensión del sector renovables con liquidez del crédito a (o para) la reactivación de la prima de riesgo, más o menos. Pero los puntos básicos de lehman brothers contra un plan a la griega y el mercado laboral desde la recesión de la crisis no opta inversiones extranjeras presas de patas en él. Un ajuste fiscal de la reforma laboral y la unión monetaria en un Banco Europeo de renta variable priman el riesgo en la zona euro con inyección de fondos públicos, la gallina. Al mismo tiempo la transacción de minusvalías proporcional de la parte contratante de una deuda impele la reforma del mercado laboral, pero el paro desemplea una recaudación panda de chorizos de emisión de bonos y deudas del estado, con una huelga general implícita. La liquidez de la banca y la reactivación del crédito euríbor según la reacción alcista y la cotización de subidas fiscales, IVA y nikkei copulativas, para la rescisión del ladrillo.

lunes, 17 de mayo de 2010

Tarabilla


No lo sabes, pero
eres poesía líquida, libre,
verso sin tiempo ni medida,
fluyes,
aile de pleine lune qui frôle ma joue,
sin idioma, sin regla,
sin frontera.

No dejes que te opriman
los barrotes del dolor,
vuela sin buscar mañanas,
como siempre lo hiciste,
sin rumbo,
y si un día caes al suelo
herida, llámame
para que te impulsen dos palabras.

Te necesito.
Viva.
Te necesito.
Libre.

(Foto: tarabilla sobre cerramiento en las dunas de San Pedro)