lunes, 16 de enero de 2017

Cassinis, astros y otros

Acaba el desfiladero, se ensancha el paisaje, se colorea. Febo se impone a Nyx y así sucederá hasta el equinoccio de otoño en el Hemisferio Norte. Me gusta el mes de enero, me pone, amplía la sonrisa, ensancha los pulmones. Y la mente. 

Voy a dar un repaso ―escueto, lo prometo― a lo que nos depara este año 2017 desde el punto de vista astronómico. 

Veremos brillar a Venus como astro vespertino hasta mediados de marzo, y como matutino desde abril a diciembre. Marte se verá al atardecer hasta mediados de junio y al amanecer desde septiembre. Júpiter se nos mostrará al amanecer desde enero hasta marzo y desde noviembre; en abril se verá toda la noche y al atardecer hasta mediados de octubre. Saturno será visible al amanecer desde enero a mayo, toda la noche en junio y al atardecer hasta principios de diciembre.

Existe también, visible desde España, una ocultación de Aldebarán (mi estrella) por una luna creciente el 5 de febrero entre las 11 y las 12 de la noche. No me la pienso perder a poco que las nubes lo permitan. 

Cuatro eclipses, dos de Sol y dos de Luna. De los lunares, solo uno ―penumbral la noche del 10 al 11 de febrero― se verá en España. Del resto, el más importante es el eclipse total de Sol del 21 de agosto, del que nos vamos a “jartar” de oír hablar, pues atraviesa EEUU desde Oregón hasta Carolina del Sur y supongo que dará para miles de fotos e interpretaciones, incluso políticas. En España solo se verán las migajas, en forma de eclipse parcial, justo antes de ponerse el Sol. 

Pero a mí, el hecho que más me emociona entre los relacionados con el mundo de los astros es el “suicidio” provocado de la sonda Cassini, a la que se obligará, por falta de combustible, a desintegrarse contra la superficie gaseosa de Saturno el 15 de septiembre. La Cassini fue lanzada hacia Saturno hace 20 años y su contribución al conocimiento del planeta anillado ―y de sus lunas Encéfalo, Titán, Jápeto, Pandora― ha sido extraordinaria, así como las sensacionales fotos que ha enviado de todo el sistema saturniano. Me encantaría saber rescatarte, pequeñaja, aunque para mí tú ya eres inmortal. 

No olvidéis mirar parriba este año.

domingo, 1 de enero de 2017

lunes, 19 de diciembre de 2016

¡Felicidades!

Yo no creo en reyes y mucho menos en papanoeles. Sólo creo en el gallo Canuto ―un gallo muy agresivo que tenía mi abuelo en su finca de Albacete cuando yo era un niño― y en el pájaro Pec. 

Como el gallo Canuto supongo que ya no existirá, os envío, a través del pájaro Pec, un regalo virtual para cualquiera que se asome a la ventanita de la cueva. Lo he dibujado esta mañana y echado a volar desde Mayrena ―el paisaje que sobrevuela en el mono-móvil de ahí arriba―. Espero que llegue a todos los puntos cardinales. 

Si lo veis desde vuestro alféizar, o peñasco, o avenida hacedle señas para que descienda y os quedáis con un regalo (uno sólo, sin abusar). Y luego le invitáis a un whisky ―este pájaro no come alpistes, ni lechugas, ni mijos; se alimenta de alcohol― para que tome fuerzas y continúe el reparto. 

¡Felicidades para todos!

lunes, 12 de diciembre de 2016

Los Premios IgNobel 2016 (y4)

8. Premio IgNobel de Economía 
Se le ha adjudicado a Avis, Forbes y Ferguson, de Gran Bretaña y Nueva Zelanda, por un estudio sobre la aplicación a las rocas de una reconocida marca específica de personalidad. Concretamente se les aplicó la escala de personalidad BP de Aaker, diseñada para productos comerciales de diferente tipología en estudios de publicidad, marketing y ventas. Analizando una serie de rocas, los investigadores descubrieron que cada una tiene un índice de personalidad (BP) diferente, según su juventud, inteligencia, sofisticación y otros factores. El estudio pone en evidencia lo absurdo del método BP. 

Yo, que me siento en cualquier piedro cuando llego a lo alto de un monte, miraré en adelante su personalidad, para poner mis posaderas sobre el que alcance un mayor valor del índice BP.

9. Premio IgNobel de la Paz
El IgNobel de la Paz ha sido concedido a un equipo formado por Pennycook, Cheyne, Barr, Koehler y Fugelsang (Canadá, Estados Unidos). El título del estudio es, más o menos, “Recepción y detección de sandeces (gilipolleces, añado) pseudoprofundas”. Analiza cómo ideas, comentarios y afirmaciones ostentosas que se presentan como verdaderas y significativas, pero que en realidad son vacuas, llenas de palabras de moda, con una estructura sintáctica correcta pero vacías de interés impactan en la gente que las escucha. Los resultados apoyan la idea de que este tipo de léxico impacta más en las personas menos inteligentes y más estúpidas. 

Yo he recordado con este premio las frases rimbombantes, pretenciosas, engreídas y vacías de contenido que pronuncian nuestros politiquillos actuales en cuanto les ponen un micrófono delante.

10. Premio IgNobel de Literatura
Ha sido adjudicado al entomólogo sueco Sjöberg por haber publicado un estudio detallado, en tres voluminosos tomos, sobre “la manera y el placer de coleccionar moscas muertas y moscas vivas”. Una lectura especialmente recomendada para vencer los insomnios más recalcitrantes.

Premio IgNobel Honorífico
A título particular, yo quiero otorgar un Premio IgNobel Honorífico al ilustre astrofísico británico Eddington que en los años treinta del siglo pasado, con intrincados razonamientos basados en comparar intensidades de las fuerzas eléctricas y gravitatorias entre electrones y protones, y otros complejos parámetros cosmológicos, calculó que en el Universo hay un total de 15747724136275002577605653961181555468044717914527116709366231425076185631031296 protones e igual número de electrones (Capítulo XI "The Physical Universe" de su libro "The Philosophy of Physical Science, 1938"). Ni uno más ni uno menos. Genial este Eddington.

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Aquí termino mi exposición viñetizada de los premios IgNobel de este año. Espero ansioso la concesión de los del año 2017 y amenazo seriamente con comentarla dentro de un año. El que avisa no es traidor.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Los Premios IgNobel 2016(3)

5. Premio IgNobel de Reproducción 
Ha sido concedido al egipcio Shafik por su estudio "Efectos producidos sobre la sexualidad de las ratas al ponerles calzoncillos de diferentes materiales: poliéster, algodón y lana". Se escogieron 75 ratas divididas en grupos, cada uno “calzado” con uno de los referidos tipos de gayumbos. El comportamiento sexual de los roedores se midió antes de la prueba, a los seis meses de llevar los gayumbos y a los doce meses. Como conclusión del estudio se vio que el comportamiento sexual (las ganas de triqui triqui, vamos) había disminuido de forma estrepitosa en las ratas que usaron calzones de poliéster. La razón es que el poliéster genera campos electrostáticos inhibitorios que afectan a las estructuras “intrapeniles”, disminuyendo la líbido. 

A nosotros en la mili nos metían clandestinamente bromuro en la comida para reprimir nuestros deseos carnales y nuestra natural inclinación al fornicio. Supongo que ahora el Ejército regalará gayumbos de poliéster a los soldaditos. 

6. Premio IgNobel de Percepción 
El premio IgNobel de Percepción se adjudicó a los japoneses Higashiyama y Adachi por su estudio “Tamaño y distancia percibidos en los objetos cuando se los mira cabeza abajo entre las piernas”. Se colocaron cinco objetos de tamaños variables entre 32 y 162 cms de altura. Noventa observadores, en diferentes posiciones (erguidos, tumbados, mirando entre las piernas con la cabeza invertida), tenían que expresar verbalmente el tamaño percibido y la distancia a la que estimaban que se encontraban los objetos. Los 15 observadores que miraron entre las piernas con la cabeza invertida expresaron distancias y tamaños inferiores a los reales. Tras numerosas pruebas el estudio concluyó que las minoraciones en distancia y tamaño que observaron los de la cabeza invertida se debía a la posición doblada del cuerpo, no a la inversión de la imagen en la retina. 

7. Premio IgNobel de Psicología 
El premio IgNobel de Psicología ha sido concedido a un estudio de Debey, De Schryver, Logan, Suchotzki y Verschuere (Bélgica, Holanda, Alemania, Canadá, EEUU) en el que se preguntaba a 1000 mentirosos con qué frecuencia mentían y se analizaba si había que creer o no sus respuestas. La amplia muestra comprendía personas entre 6 y 77 años. Al parecer la frecuencia de la mentira aumenta durante la infancia, alcanza su punto máximo en la adolescencia y disminuye durante la edad adulta. Y otras conclusiones que no he entendido bien al leer el abstracto, mi conocimiento del inglés solo alcanza el nivel de "chungo".

lunes, 28 de noviembre de 2016

Los Premios IgNobel 2016(2)



2. Premio IgNobel de Física
Se ha otorgado a dos investigaciones dirigidas por el equipo del húngaro Horváth. En la primera encontraron la razón por la que los caballos de capa blanca atraen menos a los tábanos que los de otras capas, a pesar de ser más visibles. Tras numerosos experimentos, demostraron que dicha razón estriba en que los tábanos utilizan la luz polarizada reflejada por la piel de los caballos, y que dicha luz presenta en los caballos no blancos una “polarotaxis” positiva, que no sé qué es pero mira por dónde atrae más a los tábanos. En la segunda, hallaron la razón por la que algunas especies de libélulas se ven atraídas por las lápidas de piedra de color negro de los cementerios en lugar de hacerlo por lápidas de otros colores.

Ya he dejado dicho que me entierren bajo una lápida clara. Que me coman los gusanos lo tengo asumido, puede que sea hasta agradable por las cosquillitas, pero que me pululen las libélulas pululadoras, de eso nada.


3. Premio IgNobel de Química
Este es el más irónico de los premios. Se le concedió a Volkswagen por haber resuelto el problema de la excesiva emisión de elementos contaminantes de sus vehículos mediante la reducción automática y electromecánica de estas emisiones durante los tests previos. Naturalmente, nadie de Volkswagen fue a recoger el premio. Y es que los chorizos no tienen sentido del humor


4. Premio IgNobel de Medicina
El premio IgNobel de Medicina se ha adjudicado a un equipo formado por los alemanes Helmchen, Palzer, Münte, Anders y Sprenger que han demostrado que cuando tenemos un picor en un lugar del cuerpo se encuentra un gran alivio colocándose frente a un espejo y rascándose en el lado contrario al lugar de la picazón. Se eligieron para ello 26 personas a las que se inyectó previamente histamina dihidroclohrídrica y se las puso frente a un espejo para comprobar que efectivamente se producía el efecto simétrico-aliviador indicado.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Los Premios IgNobel 2016(1)

El 22 de septiembre pasado se celebró en la prestigiosa Universidad de Harvard la ceremonia de entrega de los Premios IgNobel del año 2016. Estos premios se otorgan anualmente a investigaciones científicas sobre hechos insólitos y divertidos. Organizados por la publicación científica humorística “Annals of Improbable Research (INR)”, el objetivo de los premios es recompensar trabajos que hacen primero reír y luego pensar. No son meros títulos, sino investigaciones serias apoyadas en experimentaciones y estudios profundos sobre materias intrascendentes y cachondas. Cada ganador recibe un billete de diez mil millones de dólares zimbadweanos (menos de un céntimo de euro) y asisten a la ceremonia de entrega cuatro auténticos premios Nobel.

En un mundo cada vez más cabreado, donde las caras serias y ceñudas han sustituido a las sonrisas y en el que el sentido del humor es una especie decadente, casi en vías de extinción, es gratificante que existan iniciativas como esta que a mí particularmente me arrancan risas incontroladas cada año. Casi no se habla de estos premios, una pena, y por eso pongo mi granito de arena para que los conozcáis (si no los conocéis) y os hagan sonreír a la docena de personas que se asoman a esta ventanita. Gracias. 

Voy a exponer, en cuatro entregas, la relación de los 10 trabajos premiados este año, acompañándolos de un "mono" alusivo y pretendidamente gracioso que he dibujado en cada caso.

1. Premio IgNobel de Biología
Se ha concedido al británico Thomas Thwaites, que ha fabricado unas prótesis que le permitieron caminar a cuatro patas imitando el desplazamiento de las cabras y vivir entre ellas en los Alpes suizos durante algún tiempo, para estudiar su comportamiento. Durante su experiencia se alimentaba de hierba. Entre las conclusiones de su estudio, Thomas expresó que “como cabra, he averiguado que es más fácil trepar que descender” y que “el hombre no está diseñado para funcionar como cabra, pues no puede soportar durante muchas horas el peso de su cuerpo sobre los brazos”. Mi familia, si se entera, tendrá que cambiarme el apodo. Hasta hoy me llamaban Diego, “el cabra”. 

También ha sido otorgado este premio al británico Charles Foster, que ha vivido en la naturaleza en diferentes momentos de su vida como un tejón, una nutria, un ciervo, un zorro y un pájaro.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Belleza

La belleza no solo está en una flor, en un amanecer, en una mirada, en un texto. La belleza también existe en una ecuación matemática. La mayoría de las ecuaciones resume en unos pocos grafemas y signos, con elegancia y sencillez, la solución a problemas de mayor o menor complejidad. Como ejemplo traigo la ecuación de la relatividad general de Einstein que relaciona las causas de la gravedad, masa y energía de un sistema con sus efectos sobre la deformación del espacio-tiempo, conceptos muy difíciles de entender intuitivamente pero que el genio supo sintetizar en una única fórmula de estética indudable. No solo el conocimiento y la ciencia progresan gracias a estos sabios que poco a poco van desenmarañando los enigmas del Universo y su origen, también las ecuaciones que sintetizan ese conocimiento y esa ciencia nos muestran que la matemática es uno más de los ingredientes de la belleza, tan importante como cualquiera de los demás.

(Foto: puesta "relativista" de Sol cerca de Cerdeña)

lunes, 7 de noviembre de 2016

Los y las

Me revienta, me repugna, me sublevo cada vez que oigo a cualquier político decir eso de “los ciudadanos y las ciudadanas”, “los españoles y las españolas”, “los diputados y las diputadas”, etc. Según la Real Academia de la Lengua “estos desdoblamientos son artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico. Por tanto, deben evitarse estas repeticiones que generan dificultades sintácticas y de concordancia y complican innecesariamente la redacción y lectura de los textos”. Y yo añado: son propios de demagogos y de horteras. Si fueran consecuentes, estos politiquillos deberían proponer el cambio del nombre de los partidos o convergencias donde militan (vegetan), que quedarían más o menos del siguiente modo: 

Ciudadanos y Ciudadanas. 
Unidos y Unidas Podemos y Pueden. 
Partido y Partida Popular. 
Partido Socialista Obrero y Obrera Español y Española. 

Y, si no pueden reprimir su necedad y complejo, propongo que al menos se cree un nuevo vocablo insexado para utilizar en los plurales de las palabras de género y evitar repeticiones. Ese término es “arroba”, cuyo grafismo, @, aúna la o y la a (o la a y la o, no discriminemos) y ya se utiliza en tuiteos y mensajeos. Así, pasaríamos a decir “ciudadanarrobas”, “diputadarrobas”, “madrileñarrobas”, etc. 

 Ahí queda mi propuesta.