lunes, 27 de febrero de 2017

Cabreómetro


La gente anda cabreada, es un hecho. Con o sin razón. Más en las grandes ciudades que en los pueblos. Más los políticos que los ciudadanos que trabajan. Más los discriminados que los discriminantes. 

Yo me pregunté una tarde que me preguntaba cosas: “¿Cómo se podría medir el grado de cabreo de las personas?”. Y se me ocurrió diseñar el “cabreómetro”, cuyo esquema figura ahí arriba. Su fundamento se basa en el hecho de que, a mayor cabreo, mayor es el fruncimiento del entrecejo, de manera que el susodicho entrecejo se junta y apretuja a medida que el nivel cabreístico aumenta. A mayor ajuntamiento entrecejero, mayor cabreo. 

En esencia, el cabreómetro (Cabreating System) consiste en una perilla de caucho (semejante a la famosa lavativa) rellena de un líquido rojo, y una escala numerada. La perilla se introduce entre las cejas del individuo cabreado. La mayor o menor distancia entre las mencionadas cejas presionará más o menos la perilla y ascenderá en consecuencia más o menos el líquido por la columna, de modo y manera que se podrá leer, en la escala numerada lateral, el grado de cabreo del personaje en una gradación que abarca desde 0 (cabreo leve) hasta 100 (cabreo profundo, irritación)

Ya solo me queda estudiar para qué puede servir este fildurcio medidor de cabreos. Pero hay tal cantidad de cosas que no sirven para nada (la clase política, sin ir más lejos) que este aparato no desentonaría entre tanto cacharro inútil e ineficaz.

20 comentarios:

  1. Diego, que bueno, me has hecho sonreír para empezar el día con o cabreo, o por lo menos que nunca llegue a 50, que en lo de cabrearme quiero ser la última en llegar, y mejor que no llegue nadie, y los políticos se porten mejor, por su cabreo y por el general.
    Un abrazo, amigo

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  2. jajajajajaja, pa mi que sí, maese, jajajajajaja... Además, el cabreo de multiplica, amplifica y hasta se modula según los TBO's de ¿información? que uno lea, incluyendo tertulias radiofónicas, televisivas y hasta de foros opinológicos que lea, escuche o atienda el personal, carne de cabreo. En esos ecosistemas, los todólogos que imparten la doctrina oficial sobre las causas de lo que ocurre se encargan de dar la ración diaria de ponzoña según las veleidades ideológicas del consumidor. Es más, lo podemos formular de la siguiente forma:

    -Un tipo acude a ¿informarse?. Sea A
    -El tipo se ¿informa? y sale rebotao: Sea -A (concedamos como válido el carácter vectorial del suceso ¿informar-se?

    Por lo tanto, la variación en su rebote y/o cabreo será:

    Delta(A)= A(final)-A(inicial)
    Delta(A)= -A-A = -2A

    Es decir, el sujeto del cabreo rebotao obtiene una ración cabreística rebotada doble de la inicial, lo cual influye en lo apretao de la perilla sita en su entrecejo, jajajajajaja...

    Y mientras tanto, quienes diseñan los índices de cabreo y las espurias espitas de escape del mismo, pues brindan con anís del mono y un buen puro (que puede ser un señor porro dependiendo del color de sus siglas) a costa del contribuyente ¿informado? y mu cabreado a la par que rebotado. Más o menos, vaya, jajajajajaja...

    Abrazote!!!

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    1. Llevas razón, Valaf. Lo mejor es no ver tertulias, ni oír peroratas de los politicastros, ni ver fútbol. Quemar la telele, vaya. Y mirar más al cielo diurno o nocturno, a la luna diurna o nocturna, a los paisajes, a los pájaros, a los insectos. Incluso leer, que no es tan difícil, leche. Así conseguiríamos un nivel cabreístico de 0, sin tener que recurrir al botox u otras técnicas estiradoras y desarruguísticas. Abrazote pues.

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  3. ¿Porque no lo patentas, y lo vendes en los mercadillos de los pueblos?. Allí el cabreo se nota más que en la gran ciudad.
    Ceños fruncidos hay millones, sólo hay que colocarle el "cabreating system".
    Eso si la perilla, en diversos colores. Ya sabes, 17 banderas, 17.
    Que hay que dar gusto a todos.......

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    1. Ya he patentado 17 modelos, cada uno con los colores trapísticos correspondientes en la perilla o lavativilla, y ando en negociación con diferentes estamentos autonó-micos para fijar un precio, con una comisión para cada uno de ellos del 3%, claro, o no me como un rosco.

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  4. Pues que quieres que te diga... yo prefiero medir otras arrugas: las de las esquinas de los ojos llamadas, fuera de anglicismos "patas de gallo" (o "pattes d´oie":) que me informan de las sonrisas que siguen existiendo a pesar de todo. :) Sonrisas como las que me brotan muchos lunes al entrar aquí. ;)
    Con lo cual, lo siento señor inventor, pero esta vez no hay pedido de compra del artilugio.:D
    Besico y :)

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    1. No entiendo el operarse las patas de gallo y convertir tu rostro en una especie de pergamino sin expresión, tipo Julio Iglesias. Es como eliminar las huellas de todas las sonrisas que ha habido en tu vida.

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  5. Querido maestro, eres unico , eres le berza etrusca (expresion esta dificil de explicar en blog) el cabreating artefacto es tronchante a la par que util para detectar a las personas necesitadas de terapia urgente por una enfermedad muy contagiosa que puede derivar en enorme ofuscacion mental . Parece que muchos de los contagiados se golpean la cabeza contra las farolas hasta quedar inutiles para los rertos . Varios millones de ibericos estan dispuestos a comprar el cabreating para detectar la enfermedad antes de que se dispare.... si vendes tu gran invento a 5 euros pieza completa , te vas a forrar. Abrazos de rendida admiracion

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    1. Iota, yo no soy maestro de nada, solo un alumno más o menos independiente. Te nombro representante del cabreómetro en tu zona. Ya sabes, el 3% para ti :)

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    2. veo que te fastidia que te llame maestro a mi me gustaba pero estoy dispuesta a cambiarlo por" sapientisimo alumno" si eso tambien te fastidia no tendre mas remedio que llamarte Diego.
      La venta del cabreometro va viento en popa , sin ir mas lejos
      :el noventa por ciento de mis vecinos que se pasan la vida cabreaited por cuestiones de perros y aparcamientos de coches lo han comprado. Ahora esta comunidad vive momentos idilicos y yo me voy a Isla Mauricio una temporada con las ganancias, porque eso del tres por ciento funciona

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    3. No maestro ni sapientísimo alumno, Iota: llámame diego a secas, con minúscula. Veo que el negocio cabreístico va viento en popa.

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  6. De entrada, el nombre me es un poco complicado de pronunciar, [no tanto] pero sí parezco niña que empieza el descubrimiento de las letras.

    Ya de base, escuchar a un español decir, "estoy cabreado", me hace sonreír, aunque él sí que esté molesto, es una palabra que me encanta y la otra "Joder" con su infinidad de variantes.

    Es interesante tu invento, ¿lo has patentado?, difícilmente me enfado, Diego, pero a nuestro alrededor hay gente que seguro le vendría bien, quizás para que cuando esté en el nivel más alto, se retire al rincón de pensar a relajarse un poco.

    Un placer conocer tu espacio, un abrazo, Diego

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    1. Tampoco está mal pensado eso de retirarse al rincón de pensar, Ame :) Un abrazo.

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  7. Sí. Estaría bien medir eso.
    Besos.

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  8. Como me he reído con tu invennto, Diego. Genial el esquema y el manual de instrucciones, a ver como lo traducen los chinos, que la liamos.

    Necesitamos personas ingeniosas y con sentido del humor como tu, Diego, para que nos desentrecejen el susudicho.

    Porque además de que nos pone una cara muy fea luego te deja unas marquitas o surcos en los que se tambalea el puente de las gafas, que todos en un momento u otro vamos a necesitar.

    Me queda una duda ¿el liquido rojo medidor es comestible o no?, porque a algunos seguro que se les desborda. Al menos hazlo hidratante, puestos a pedir.

    Muchos besos, y gracias por hacerme reír.

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    1. Pues el liquidillo rojo es tinta sin más, peeeeero... me has dado la idea, lo mezclaré con aceite hidratante johnson de niños, que es el que uso yo para la piscina :) Besicos sin entrecejo.

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  9. Jajaja, Diego, me encanta tu invento. En los pueblos, no creas...también estamos muy cabreados...
    Es muy agradable visitarte, porque siempre sonrío.
    Un abrazo, amigo.

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    1. EN Guardo solo veo buen humor y buen rollo a través de tus crónicas, Maripaz :)

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